Si se encuentra orgulloso en pensar que el vuelo de Minerva invade Nicaragua, entonces quiere decir que el mes de abril lo ha abandonado. Afirmo que Minerva invade los salones de gala, también sus grandes alas abrazan los vinos que se sirven en nocturnas celebraciones intelectuales, mientras los iniciados a la razón pura y a la dialéctica, se encuentran refugiados en la poesía y el cuento, y otros en la lectura de Paulo Coelho y de Gioconda Belli.
No deseo insultar al escritor o al lector, sino darle a conocer mi enojo cuando observo a rectores, embajadores o intelectuales difuminándose entre arrugas y mal aliento, sin recordar la praxis como característica propia que Latinoamerica ha promulgado en su filosofía.
La práctica, se ha convertido en charlas, lanzamientos de obras y brindis. Poseo un miedo a tal aburrido ritual, y a que un día tenga que alzar vuelo y olvidar lo que es hoy en mí, un abril eterno de quehaceres prácticos, y convertirme en un intelectual con pensamiento descabellado para las nuevas generaciones, siendo respetado por mí edad y no por el ingenio.
Eduardo Flores
jueves 28 de enero de 2010
El brindis de Minerva
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viernes 18 de diciembre de 2009
EL CONTRADICTORIO ENCANTO DEL CINE BUÑUELESCO

A inicios del siglo XX, las élites burguesas en el mundo “civilizado” reconocían en cada nuevo fenómeno sociopolítico el derrumbe de su realidad. Atrás han quedado los principios del liberalismo, el positivismo es insuficiente y la cadena del capitalismo se rompe por su eslabón más débil, Rusia, para convertirse en la primera república socialista , por lo menos así se pensaba hasta ese momento. A manera individual, nuevas teorías surgían. Como martillo que golpea sobre la roca la creatividad demostró la renovación de la mente humana. Así nacieron el cubismo, el dadaísmo, el ultraísmo, el existencialismo, y el surrealismo.
El surrealismo es expresión libre de los procesos de la razón, no necesita interpretarse a la luz de los parámetros de la lógica. Heredero de los dadaístas, el surrealismo es materia de discusión a partir de los esfuerzos de André Breton, cuya crítica se familiarizó con la de los comunistas y llevo al movimiento a politizarse. Después de todo, quien no lo ha hecho.
España, crisol de nuevas tendencias, vería aparecer en la desintegración de su imperio y la pérdida del honor de la corona, una situación cada vez más desmoralizante. En 1898, la guerra hispano yanqui dio el golpe de gracia a la España imperial. En esa época de constantes convulsiones, de cambios hacia la ultraderecha y los movimientos nacionalistas y el descrédito de las instituciones liberales, nacería uno de los cineastas más influyentes del siglo XX y el máximo exponente del cine surrealista, Luis Buñuel.
A pesar de ser reconocido como un hombre de pensamiento de avanzada, su origen es en Calanda, un pueblo de realidad medieval, donde las distorsiones del tiempo se muestran en la sumisión de los criados y una economía de consumo. Pertenecía Buñuel a las clases acomodadas de la España moderna. Su padre, Leonardo Buñuel, se había enriquecido en Cuba.
Calanda representa en Buñuel el mundo con él que estaba inconforme. Él mismo lo describe así en su libro autobiográfico Mi último suspiro : “La vida se desarrollaba, horizontal y monótona, definitivamente ordenada y dirigida por las campanas de la iglesia” (Buñuel, 1982). Eso último sobre la disciplina clerical se revertiría en su historia como un ateísmo radical muy representado en sus filmes como anticlericalismo.
Buñuel es surrealista sin Breton. Es decir, fuera de la conexión política y sin compromiso. Él criticaba a la burguesía, pero no prescindía de la buena vida. Él era burgués, pero subversivo pensador. Criticón, se parece más a los reformista que a los revolucionarios. Aunque intentó dedicarse a las letras fue en el cine que alcanzó sus dimensiones de incomprendido o de complejo con Un Perro Andaluz (Buñuel & Dalí, 1928) y la Edad de Oro (Buñuel, 1930). Estos dos filmes son una crítica a las formalidades de la pasión y al mundo burgués, anquilosado y doble moral.
Aunque la temática del papel de la burguesía era continuamente abordado para ridiculizar esta clase en los filmes buñuelescos, formalmente se encarga hasta 1972 de él. Con la película El Discreto Encanto de la Burguesía (Buñuel, 1972) se muestra las contradicciones de una sociedad purapintista donde la sexualidad no escapa de la espontaneidad, el clericalismo necesita de formalidades, la visión de civilización y barbarie sigue fresca, y la corrupción es frecuente entre la burguesía.
Buñuel identifica a la burguesía a aquellos que hoy no encuentra su papel en la sociedad y escapan en el disfrute de los placeres modernos. Muy parecido a su vida. Frecuentemente, son ridiculizados los sacerdotes como cómplice de la burguesía para examinar las conductas de los demás. ¿Quiénes son? ¿La burguesía? Pues según Buñuel, todos aquellos que continúan viviendo según los dogmas del liberalismo, obispos y militares como aliados.
Como los demás temas del surrealismo, quién entiende a la burguesía. La infidelidad es abordada con descaro, aceptada como una práctica de los de arriba. Reírse de los pobres, aceptable también. Desde la manera en como te tomas un trago, el burgués está atado a norma de comportamiento que pocas veces se es constante. De ahí que la trama inicia con el deseo de cenar juntos, pero los acontecimientos propios de la complejidad burguesa, algunos reales, otros productos de la imaginación, impiden cumplir el cometido.
Aunque a Buñuel le desagradaba la idea de que esta película era una feroz crítica de la burguesía, en eso se ha constituido. Debido al trasfondo que incluye el título. Al respecto dijo parecerle que con este título la película adquiría otra forma y casi otro fondo. Se la miraba de forma distinta a como la concibió (Buñuel, 1982). Pero en sí, una vez lanzada al mundo, la película fue un éxito y hasta ganó un óscar como mejor película extranjera de 1972.
Contradicciones mostró en la sociedad, pero en él era aún más. Buñuel, quien había sorprendido al espíritu de los surrealistas, frecuente revolucionario, a sus setenta y dos años había aprendido a vivir cómodamente entre sus contradicciones.
Byron Antonio Delgado Rocha
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martes 25 de agosto de 2009
De cera
Cierta mancha en el agua que te observa, una ráfaga, un alud, un sonido que se inmiscuye en la vida y que a su vez implica pasos, eternidad, laberinto, fuga o árbol cuyas ramas afloran en la mente dejando lugar a los clavos de tu rostro. De unas venas arraigadas de cabellos cuyos cuerpos desembocan en pequeños trozos de sombras. Y nuevamente el brillo, el opaco, el instrumento, el caminar inconstante de paredes, el conocimiento predilecto, los rasgos y el desprecio. Contraste y secuencia. Camino innato y simulado por tus brazos que se desprenden a cada golpe de palabras y espirales de masa seca. Hojas en hielo con las que te mojas las palmas y das muerte a tu boca tras dejar plantada en diminutas secuelas, espinas y papeles metalúrgicos. Recordás tu presencia, tu nada, tu borde, el inquieto deslumbre y la satisfacción al observar por medio de una ventana entreabierta la magnitud de tu cielo, mientras pasás bajo los arcos inmensos que te envuelven en vértices y cartas. El margen desaparece poco a poco, reflejo a reflejo, como imagen transfigurada y oculta del marfil y el cristal medidos meticulosamente en ciertos ojos y en su mirada de neblina y cera.
Luigi Esposito Jerez
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sábado 22 de agosto de 2009
El pasillo
Una simple alfombra pigmentada, sonando poco a poco en un intento pretensioso de imitar la realidad. La noche se dispersa y el pequeño órgano se extiende en pensamientos inusualmente desaparecidos. No logra despertar luego del inevitable delirio que le provoca una escasa silueta en el río de la salvación, de la ofuscada segmentación que de él se libera. Un ligero corte, un espacio que cada vez avanza como espectro retardado en su etiqueta, un rostro fermentado por los diminutos bordes de tus dedos, un océano de líneas, un infinito de hierbas que te oscurecen al más mínimo roce, cierta corriente que forma tus gestos, mi boca. Detalles inherentes de localidades inmediatas y certeza rítmica. Camina un poco. El pasillo se adelanta. La leve luminosidad desaparece en una explosión de bosque, de metal, de diferencia y elocuencia sesgada. Con un suave movimiento inclina los brazos y recuerda interminables plataformas que se desbordan en un mundo de mucosa y manchas intermitentes. Tus manos toman forma, se dividen y dividen consigo los remanentes de mis ojos, ahora partes de una frontera inmaculada.
Luigi Esposito Jerez
La pintura es obra de Max Ernst, (Nadador ciego: efectos de un contacto, 1934)
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domingo 2 de agosto de 2009
LA BLOGÓSFERA, UN ÍNDICE DE LA OPINIÓN PÚBLICA
Hasta hoy con la introducción de las nuevas tecnologías informativas (proceso que data en Nicaragua más o menos de finales de los años noventa y principios del nuevo milenio) se ha incorporado al debate público, incluido los culturales, la herramienta del blogs como diario o códice de nuestra sociedad. Es una virtud de estos sistemas el método globalizante de sus técnicas, aunque no todos tenemos acceso al internet. Digo esto, en el sentido de su masividad y compartición con todo el mundo on line. Hoy en día podemos colgar nuestras opiniones y ser vistas desde Vancouver hasta Córdoba.
La Universidad Centroamericana a través de su facultad de Humanidades y Comunicación, consciente de estas nuevas tendencias de relaciones sociales, no puede dejar de percibir la necesidad de la inmersión de sus estudiantes a estos campos de la comunidad humana. Realizó el primer encuentro centroamericano de blogs, pero como siempre, y es donde se demuestra nuestra madurez crítica, caemos en el debate político como prioridad de las conciencias.
Dicho lo anterior es necesario decir que las relaciones políticas entre nuestros pensantes equivalen al peso en agua sobre los canales de comunicación digital. Somos un pueblo político, a pesar de que mostremos tímidas aristas culturales y económicas.
En el encuentro también se tomaron en cuenta otros aspectos como la utilidad en el campo cultural, desde la publicación parcial de una obra (novelas, cuentos, etc) hasta la promoción de autores como en el caso de nuestro ilustre Sergio Ramírez, que muy pocos pusieron atención.
Todo lo que produce el hombre puede ser usufructuado, dice el adagio de los tecnócratas modernos, sin embargo sin caer en morbos económicos, se puede concebir la idea del servicio remunerado por el esfuerzo, una iniciativa de jóvenes salvadoreños que veían al blogs para un periódico digital. Su costo económico es rentable y bajísimo, pero su cuantía para el desarrollo de la emisión de juicios en la sociedad puede ser invaluable como herramienta de transferencia cultural.
No sé hasta donde puede llevarnos la exhibición de las críticas, pero no hay necesidad de lupa donde la luz de la crítica está presente. Como en toda sociedad democrática – tema muy de moda en estos tiempos – la expresión de nuestras opiniones debe ser atributo de bandera de lucha de nuestra época.
Byron Delgado
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miércoles 29 de julio de 2009
Los mundos

Una vieja que mira al cielo, que se distrae en cada paso de un incomprensible entendimiento en la pequeña Jauja que la encierra, miniatura tras miniatura se esconde y se separa, se realiza, se insita a una melancolía memorable de las tardes, de las mañanas, y de las pequeñas rocas que te disparan una vez recuperada la sastrería de su piel. No logra manipular un simple pensamiento, una simple dirección que pide con inmundicia, una palabra, solo una que se desvanezca al sentirse rozada. Tras cada uno de sus pasos ve necesario recuperar la silueta que la detiene y que la encuentra en un momento indeterminado, y como suspiro se abstrae vociferando dentro de frascos y colmenas líneas sin formas que componen diminutos mundos. Anonimato total. Tan solo una minúscula empuñadura que sostenga sus cimientos luego de ingresar a un punto libre; Simple espada que se atraviesa en la totalidad de lo absoluto sin negarse a nada, sin hacer miramientos en imperfecciones humanas, en pliegues vitales que se necesitan unos a otros para vivir siempre una continuidad finita e irrisoria, constante e ideada, rodeada por angostos muros sin fundamentos que recogen la simpleza de un vistazo al extremo de la calle. La vieja habla consigo misma, y respira esperando algún barco que se siente y descanse.
Luigi Esposito Jerez. 29 de julio del 2009
La pintura es obra de Wassily Kandinsky (Transverse Line, 1923)
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lunes 29 de junio de 2009
2º Boletín de Caverna Ilustrada
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lunes 20 de abril de 2009
Alternancia
-Árbol habló en patio, dijo poco según herrero
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lunes 30 de marzo de 2009
Si no puedo decir mi gran vulgaridad, de qué me río
si no puedo gritar a quien me desprecia, a cuánto me vendo
y patear a los desconocidos
azotar a los indiferentes
apalear con púas y pinos a los que no me dan la vista
ah, y recostar contra el paredón a quienes me han ofendido.
El aislamiento crece cada día
las probabilidades de sacar la cabeza en medio del lodazal se desvanecen
¿de qué otra tengo pues
que dejar bastante clara y fétida mi gran vulgaridad solitaria?
No me reduciría yo a menos,
no dejaría de aspirar a más
¿Y, por qué no, ser inminente, llegar más allá de los titulares del firmamento?
Eso o desaparecer,
o hacerles cosquilleos,
o hacerles la tarea que dejaron para después del mediodía,
eso o quemar las escaleras por donde bajarían los medallones del aparente,
eso o hartarme mierda hasta que yo mismo me haya despedido.
Cinco, seis, siete
no huelo a nada.
¿A qué hueles?
Huelo a mi moco atascado que no deja de entrar los olores.
Dicen que huele a miel.
Yo digo que huelo a algo que no puedo percibir.
Quizás por eso ya no me río,
sino que estallo,
me despilfarro y me vuelvo a hacer,
la acribillo en el pensamiento y la vuelvo a encontrar.
Póngame precio.
Debo irme.
Tengo que estudiar.
Sergio X. Palma. Lunes 30 de marzo de 2009.
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viernes 13 de marzo de 2009
De la estupidez y sus cualidades
2: ¡Juemadre, hombre! ¡Que no te fijas dónde caminas! ¡Que eres estúpida acaso!
1: (Levanta el vaso, cosa que el hombre no hace, no es un caballero, lo queda viendo como extrañada) Disculpa…no fue mi intención. Pero… dos cositas: No soy hombre y tampoco tienes porqué llamarme estúpida.
2: Mira, ¡cállate!
(Lo interrumpe)
1: No te miro, te escucho.
2: (Al verse interrumpido y burlado, aumenta su enojo; de pronto pareciera que su cabeza está a punto de estallar) ¡¿Y tú quién te crees?! Primero me chocas a propósito para llamarme la atención (a parte) ¡la ofrecida ésta! (se dirige nuevamente a ella) y ahora te burlas de mí. ¡Como si yo tuviera tiempo para estas cosas! Sabes algo, pierdes tu tiempo conmigo.
1: (Al contrario de lo que sucedería normalmente, no se molesta, espera a que termine de hablar y responde con una tono de voz completamente calmado) Bueno…el tiempo se pierde sólo si uno así lo quiere, pues en vez de estarme diciendo hombre (a parte) ¡qué típico de los hombres! (a él), estúpida y ofrecida, eso si acaso crees que no te escuché, podríamos tratar como personas normales, hablar de cosas interesantes y con el tiempo formar una linda amistad: ¿no lo crees?
2: (Intentando contraatacar) Mira…(Lo interrumpe)
1: No te miro, te escucho.
2: ¡Oye entonces!
1: Tampoco te oigo, te escucho.
2: ¿Acaso no es lo mismo?
1: (Se pasa el vaso a la mano izquierda, donde también tiene el libro, y, moviendo el dedo índice de un lado a otro, responde) No, no lo es, porque todos los que escuchan oyen pero no todos los que oyen escuchan.
2: (Desconcertado, como un niño ingenuo ante un adulto elocuente) ¿Cómo es eso?
1: Verás: Es como con el accidente que acabamos de tener. La causa es que caminábamos, nos dirigíamos hacia un lugar mas yo, por estar leyendo y tú, como puedo suponer, por estar refunfuñando, no nos dábamos cuenta de ello. Lo hacíamos como si nos hubiesen programado. Lo mismo pasa cuando solamente oímos, pero no escuchamos.
2: (Aún más perdido que antes)………………... ¿Y, qué tiene que ver?
1: (A parte) ¡Es lo peor! Me llama estúpida sin darse cuenta de que él también lo es.
2: No creas que no te oí.
1: (A parte y con un tono desesperado) ¿Lo ven? Es un estúpido. Vuelve a caer en lo mismo. Dijo que me había “oído”, cuando en realidad me había escuchado. (Más desesperada) ¡¿Por qué será que la gente se ha resignado ha ser estúpida?! ¡¿Por qué, Dios mío?! ¡¿Por qué?!
2: ¿Es que ahora hablas contigo misma?
1: (Sin ganas) No, sólo decía que o eres o te comportas como estúpido. Dijiste…que me “oías”. Y ya te dije que el oír se hace involuntariamente, ya estamos programados para ello. Pero el que escucha entiende perfectamente bien lo que le dicen y conforme a esto actúa. (Cambiando repentinamente de tono y cara) Mas a propósito de lo de hablar consigo mismo… ¿te molesta?
2: Sabes algo...
(Lo interrumpe otra vez)
1: Bien, sé una que otra cosa. Pero si no me especificas qué es lo que debo o no saber, no puedo decir si lo sé o no. (Irónica) “¿Sabes?”: Ya te había escuchado ese “¿sabes?” antes, mas no quise decirte nada. Ahora veo que eres más estúpido de lo que creía.
2: (Más humildemente que antes) Tienes razón. No soy muy inteligente que digamos, pero no por eso tienes que decírmelo así.
1: ¡Pobre hombre! ¡No entiende! Quién ha dicho que la estupidez es la falta de inteligencia. ¡Al contrario! Ella es precisamente la que demuestra cuán inteligente eres.
2: No comprendí mucho de lo que dijiste, pero de lo que logré entender es que si soy estúpido, soy inteligente, es decir como tú, pero tú, siendo inteligente, no eres igual de estúpida que yo.
1: (A parte) ¡Ayyyy! ¡Dios mío! Dame un poco de paciencia. Ilumina la cabeza de este hombre. Ahora sé porqué el mundo va como va. (A él, hastiada y molesta) Lo que digo es que para poder ser estúpido primero hay que ser inteligente y, que mientras más inteligente seas, más estúpido puedes llegar a ser. La estupidez no es la falta de inteligencia, es tan sólo una de sus cualidades, una mala administración de ella. Es como la corrupción: Ésta no se da por la falta de gobierno, sino por que éste está, y valga la redundancia, mal gobernado. Y al igual que con ésta, mientras más grande es su estructura, en nuestro caso, el nivel de inteligencia, más amplia y profunda puede darse.
2: (Se queda mudo)
1: (Extrañada) ¿Qué te pasa? ¿Se te acabó la inteligencia?
2: (Sigue mudo y, después de un tiempo) Mira…escucha, quiero decir. Y, por favor, no malinterpretes ni analices científicamente, como ya me has demostrado que puedes hacerlo, lo que estoy a punto de decir. Creo no tener en este momento el humor o la capacidad de entender una palabra de lo que me hablas, pero puedes estar segura de algo: Si también eres así cuando tratas con alguien que no te cae mal, porque, supongo que lo haces por las estupideces que dije acerca de ti, y de paso te pido disculpas, es que estaba un poco enojado, entonces no es necesario ser un científico ni un estudiado para darse cuenta de que abochornas a todo el mundo con esos comentarios fuera de lugar, ¿sabes? Esto es lo único que puedo contestarte. Ahora, me daré la vuelta y me iré. ¡Hasta nunca!
1: (Pone una cara pensativa, y, antes de que él se aleje mucho, lo llama) ¡Hey!
2: ¿Qué quieres ahora? Creo que nuestra conversación terminó.
1: (Sonriente) ¿Quién ha dicho que me caes mal?
2: Nada más y nada menos que tus rebuscadas, cansadas y desesperantes palabras.
1: (No dice nada, la sonrisa se transforma en un ceño fruncido)
2: ¿Qué? ¿Es todo lo que tenías que decirme? Porque, ahora que recuerdo, antes de que mancharas mi ropa con tu café caliente, estaba muy enrabiado. Y recién empiezo a acordarme de qué es lo que me traía así. Entonces, si no te molesta, quiero volver a estar como estaba, y tú también deberías hacer lo mismo. Me voy y espero que donde quiera que vayas, te vaya muy bien, nos vemos.
1: ¡Espera!
2: (Se da la vuelta, espera que ella diga algo, mas está intranquilo, sólo quiere retirarse de allí)
1: Está bien, tienes razón en todo lo que acabas de decir, pero, “¿sabes algo?”: Por más que lo intentemos, será imposible volver a estar como estábamos antes. Déjame explicártelo y, por favor, ten la amabilidad de escuchar esto último antes de retirarte: No podemos regresar a lo mismo, eso ya pasó. Yo venía leyendo, tu pensando en algo desagradable, según pude notar, y chocamos. Entonces aún pidiéndote disculpas, fuiste todo un patán, pues me insultaste sin motivo alguno, incluso llegando a dudar de mi honra. Eso ninguna mujer lo puede perdonar, un hombre hace algo así y es: ¡Hasta nunca!, acompañado por supuesto de una buena bofetada. Sin embargo, no sé porqué, supe que estabas perturbado, tu mente se encontraba fuera de sí, por lo que me resigné a escuchar tus insensateces y luego, quise calmarte, poniéndote como un estúpido, mostrándote lo bajo que habías llegado, eso, aunque no te conociera, ni tuviera idea de si querías simplemente apartarme de tu vista o matarme. Y, contra todo pronóstico, logré mi acometido: sin saber quién eres ni qué es lo quieres, pude tranquilizarte y yo, aunque alejándome de mi lectura, que casi la considero sagrada, me sentí bien al saber que te habías relajado un poco, mas fue como si me cayera un balde de agua fría el que dijeras que querías volver a como estabas.
2: ¿Eso es todo?
1: No, no he terminado. El punto es que por muy poco que haya durado nuestro encuentro y la poca relevancia que aparentemente haya tenido, ha significado algo en nuestras vidas. Pero no me entiendas mal, no hablo de esas locuras obsesivas del amor a primera vista o cosas por el estilo, no. A lo que me refiero es que cuando dos personas, sin importar quiénes sean, se conocen, existe una infinidad de posibles relaciones que pueden darse entre ellas. Y yo, como verás, he llegado a la conclusión de que aún con toda la ira que todavía llevas dentro y de la forma en que me trataste, eres una buena persona.
2: (Espera un tiempo. Se pone triste o más bien alegre, pero sin poder expresarlo y casi con lágrimas en los ojos) Gracias…Nunca antes nadie me había dicho eso.
1: De nada. Y… ¿quién sabe? Tal vez nos volvamos a ver, tal vez no. Pero, no importa, lo mejor es que se lo dejemos al destino, aunque ni yo misma esté segura de su existencia, mas, en caso de que sí exista, entonces él sabrá que hacer. Y ahora, amigo, ahora sí he terminado. Hasta la próxima. (Se da media vuelta y se va por el mismo camino donde la había encontrado)
2: (Él, aún con la mente un poco ofuscada, se dice para sí mismo) Hasta la próxima.
(Y todo se acaba)
Sergio X. Palma. Martes, 11 de abril de 2006. Managua, Nicaragua.
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